Entrevista realizada por Bruna Adelaide Mello de Souza Yunes, dl equipo de comunicaciones de ANDES – Sindicato Nacional de Brasil

Luis Bonilla-Molina es venezolano, docente universitario, actualmente en condición de profesor visitante en la Universidad Federal de Sergipe (UFS). Fue director del Centro Internacional Miranda (CIM) y viceministro de Educación Universitaria durante el gobierno de Chávez. Ha sido presidente del Consejo de Gobierno del IESALC UNESCO e integrante del Consejo Directivo de CLACSO. Es un militante de izquierda y actualmente hace parte de la corriente COMUNES en Venezuela

1) Como a Venezuela se tornou um ponto estratégico central para os Estados Unidos na atual disputa entre grandes potências e na redefinição de zonas de influência na América Latina?

Venezuela tiene una posición geográfica estratégica desde el punto de vista militar, con acceso al Mar Caribe y el Océano Atlántico, a solo kilómetros del canal de Panamá (que conecta con el Pacífico), hecho que le convierte en clave para las rutas comerciales y de transporte en la región.  Además, el país cuenta con las más grandes reservas probadas de petróleo en el mundo, abundantes riquezas auríferas, presencia de tierras raras y otros minerales estratégicos para la innovación tecnológica, además de significativas reservas de agua y biodiversidad.

Estados Unidos históricamente lo ha tenido claro, por eso, invocando la doctrina Monroe interviene como mediador, cuando el presidente Cipriano Castro, en 1902, decide desconocer la deuda externa del país, contraída con las potencias imperiales europeas (Alemania, Inglaterra e Italia), hecho que generó un bloqueo naval sobre las costas del país, similar al que hoy aplica la marina norteamericana. Aplicando el principio de América para los americanos, Estados Unidos no solo quería evitar que Europa se apoderara de territorio en la región, sino que también procuraba que Castro no se saliera con la suya porque sería un mal precedente para la dominación que construía. Ese incidente abrió el capítulo de la relación dependiente y neocolonial de Venezuela con estados Unidos, algo que solo se lograría tensionar cuando Chávez lanzó su proclama antiimperialista de Yankees de mierda, váyanse al carajo.

Durante todo el siglo XX, para controlar la industria petrolera, Estados Unidos organizó golpes de Estado e influyó en el modelamiento de la democracia representativa que se desarrolló luego de la revolución democrático-burguesa de 1958. Con el estallido de la crisis estructural venezolana en 1983, que es el génesis de la actual situación, se evidenció el colapso del modelo de acumulación rentista, el sistema policlasista de control social y sus instituciones de intermediación, así como de los instrumentos políticos de representación, hechos que si bien no rompieron con la dominación de Estados Unidos en la política y economía local, fueron convenciendo al imperio que ya no era suficiente el control a distancia, y que tenían que pasar a uno más directo.

La llegada de Chávez al poder siempre les fue incómoda, por eso colaboraron con el golpe de Estado de 2002, el cuál fracasó gracias a la amplia movilización popular. No obstante, Venezuela nunca dejó de ser un surtidor de petróleo para el norte imperial durante el periodo Chavista. Pero el inicio de la redefinición del orden mundial emanado de la segunda guerra mundial, con el surgimiento de China como potencia económica y Rusia como bastión militar global, hicieron que Venezuela adquiriera una importancia inusitada para el norte imperial. Obama declaró a la patria de Bolívar como un peligro para la seguridad estratégica de Estados Unidos, antecedente para que Trump activara sanciones contra el país en su primera administración; demócratas y republicanos coinciden en reconfigurar el papel de Venezuela en la geopolítica norteamericana, aunque puedan tener diferencias en las formas. En ese contexto llegamos al bloqueo naval de 2025, con el despliegue de buques militares y armamentos de última generación, hecho que escaló el 3 de enero de 2025 con la intervención militar sobre el territorio y el secuestro del presidente Maduro junto a su esposa, evento que causó más de 100 muertos.    

2) Que mensagem política e simbólica os EUA buscam transmitir ao capturar um presidente em exercício e declarar que estão “no comando” de outro país?

El Gobierno de Nicolás Maduro Moros había iniciado, años atrás, negociaciones plenas con los Estados Unidos con la intención de distensionar el conflicto y lograr el levantamiento de las sanciones. Esos diálogos se hicieron públicos en el 2021, el mismo año que se recompuso la relación con la patronal empresarial FEDECAMARAS (que había participado activamente en el golpe de Estado de 2002) y se ampliaron a partir de la guerra de Ucrania, evento que permitió que Venezuela volviera a ser surtidor confiable de petróleo para los Estados Unidos. No obstante, el mal manejo de la industria petrolera y el impacto de las sanciones en la adquisición de suministros y partes de reemplazo llevó a la producción petrolera venezolana a su punto más bajo en décadas. Estados Unidos quería más petróleo, pero eso implicaba invertir sumas cuantiosas, algo difícil de lograr ante los problemas de la economía venezolana, y el temor de las transnacionales para invertir en un país que había sido declarado amenaza para la seguridad norteamericana.

Delcy Rodríguez había sido factor decisivo en la recomposición de la relación con la vieja burguesía, lo que abría espacio para un eventual acuerdo inter burgués. El gobierno de Maduro estaba en el mejor momento de las relaciones con los Estados Unidos, a tal punto que la primera respuesta de la exvicepresidenta Kamala Harris, la noche del 28 de julio de 2024, fue exageradamente prudente ante unos resultados electorales que sabrían serían polémicos y cuestionados. Al igual que como ha señalado Trump, para la administración Biden las elecciones no eran la prioridad, sino el petróleo.

Entonces ¿Por qué ocurre este giro en la política norteamericana? ¿Por qué se pasa de la crítica circunscrita al marco del discurso político a la mayor ofensiva militar sobre Suramérica en su historia? ¿Si Maduro le garantizaba el flujo de petróleo a Estados Unidos, por qué esta ofensiva militar? Porque está surgiendo un nuevo orden mundial y Estados Unidos quiere ser protagonista central en su edificación, para lo cual requiere aumentar su capacidad de control energético y mostrar que lo que denomina como “hemisferio occidental” es una zona de su exclusividad de influencia.

Por eso secuestra a Maduro, para intentar disolver la República e imponer una relación colonial con Venezuela que le facilite la aplicación de su Estrategia de Seguridad Nacional, el relanzamiento de la Doctrina Monroe con el corolario Trump, que pasa de considerar a la región como su patio trasero, a pretender extender las fronteras imperiales a todo el continente. Pero también, para lograr el control directo de las reservas de petróleo venezolano, la energía que necesita Estados Unidos para intentar mantener su papel imperial de primer orden.

El ataque a Venezuela, secuestro de Maduro y los intentos de construir un protectorado en el siglo XXI, son solo la punta del iceberg de lo que puede venir para toda la región. En ese camino, desde agosto de 2025 pusieron en marcha el más amplio despliegue de tecnología de última generación, que permite la captura masiva de datos, que se producían a partir de las respuestas de la población del continente ante los ataques a pequeñas embarcaciones y anuncios de escalamiento. Esta captura de datos le permite hoy a Estados Unidos contar con información actualizada, segmentada y territorializada, para trazar acciones conforme a la Estrategia de Seguridad Nacional, que den cuenta de simpatías y resistencias. ¿No es extraño que dos semanas después del ataque a Venezuela y el secuestro de Maduro, las embarcaciones que supuestamente trasladaban droga hayan desaparecido y no se hayan producido más ataques?

El mensaje es, Estados Unidos va a hacer lo que quiera, va a violar todo el orden jurídico internacional y la soberanía de cualquier país, para mantener su rol de hegemón en el nuevo orden mundial. El secuestro del presidente Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, muestra que no tendrán límites y que todos los gobiernos de la región se deberían ver en ese espejo.   

3) De que forma o controle da Venezuela pode ampliar a influência dos EUA para além do petróleo, alcançando dimensões militares, diplomáticas e econômicas na região?

Estados Unidos pareciera llevar su plan colonial con Venezuela hasta sus últimas consecuencias. Lo que estamos viendo es el inicio de una transición controlada de la condición de República a Colonia, proceso que puede incluir la colocación de bases militares norteamericanas en el país, con el pretexto de proteger la producción petrolera. Durante los días siguientes al ataque militar contra Venezuela y el secuestro de Maduro y su esposa, Estados Unidos ha declarado que confiscará unos 50 millones de barriles de petróleo, los venderá directamente en el mercado mundial, depositará lo recaudado en cuentas en Qatar (para evitar demandas de acreedores que quieran tomar esos fondos) y devolverá una porción de esos montos a Venezuela, para que los dólares enviados sean subastados por la Banca Privada (no por el Banco Central de Venezuela) y cuyo destino final sea para el sostenimiento de salarios e infraestructura.

Si bien la presidenta encargada Delcy Rodrtíguez ha insistido que lo que se está retomando es la relación histórica comercial con los Estados Unidos, preocupa lo que está ocurriendo los últimos días, las reformas fast track, de las leyes de comercio, hidrocarburos, laboral, entre otras, con la intención de crear las condiciones para la inversión y participación de mayor número de trasnacionales en la explotación petrolera. De hecho, Trump quien el 3 de enero señaló que él y su equipo gobernarían a partir de ese momento a Venezuela, realizó una reunión con los gerentes y propietarios de las más importantes empresas trasnacionales de petróleo, con el propósito de crear un fondo de 100.000 millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera venezolana y elevar la producción actual, de un millón a más de cuatro millones de barriles. Este esquema, pareciera colocar a la estatal petrolera venezolana como una figura de reparto en el asalto petrolero gringo.

Esto es muy grave, porque procura legitimar el derecho que tiene Estados Unidos para usar todo su poderío para garantizar su propio bienestar. Si para ello debe destruir repúblicas y convertirlas en colonias, dinamitar los Estados-Nación para crear protectorados, mostrar su amplia superioridad militar-tecnológica, eliminar infraestructura de defensa nacional y asesinar soldados de los países de la región, lo va a hacer, no se va a detener. Trump pareciera decir, que, para evitar llegar a este punto, los países de la región que él llama hemisferio occidental, deben entregar sus riquezas y soberanía, acostumbrarse a la desposesión y conformarse con un esquema de retorno de ganancias controlado, supervisado y determinado por el norte imperial. Lo que ocurre en Venezuela amenaza a todo el continente.   

4) Quais riscos essa ofensiva representa para outros países da América Latina que mantêm projetos políticos autônomos ou alianças fora do eixo de Washington?

La economía capitalista esta globalizada. Lo que existe son tensiones, contradicciones entre bloques capitalistas por el control del poder y la acumulación mundial. En esa dinámica, se han establecido bloques como los BRICs en los cuales China, adversario comercial de Estados Unidos juega un papel estelar. La Estrategia de Seguridad Nacional, publicada en noviembre de 2025 por la administración Trump, contempla que toda Latinoamérica y el Caribe son su zona de influencia directa, parte del hemisferio occidental que considera es el anillo de seguridad económica, política y militar de Estados Unidos. En consecuencia, estos bloques económicos con China se convierten en un objetivo, ya sea para procurar que los países de la región los abandonen, o para que lo que hagan forme parte de la estrategia gringa, procurando implosionarlos desde adentro.

En consecuencia, es de esperar que la administración Trump intente involucrarse, abierta o de manera disimulada, en las próximas elecciones de países como Brasil, Colombia o México, mientras avanza con la recolonización económica como en el caso de Panamá, Argentina o Chile, o territorial como puede ser el caso de Cuba o Nicaragua.

Venezuela es la punta de lanza para su estrategia de recolonización del hemisferio occidental. Pero no basta saberlo, sino encontrar como resistir a ello. Y esto tiene dos planos, el gubernamental-institucional y el popular. En el plano institucional los gobiernos de la región deberían acordar una agenda mínima, que frene o contenga la ofensiva imperial, el problema es que la derecha iliberal y proto fascista ha llegado a muchos de estos gobiernos. El otro plano, es el de la movilización popular continental, que logre despertar y conectarse con el movimiento social norteamericano para derrotar la ofensiva trumpista de recolonización; este plano es más posible y depende de la capacidad de articulación del movimiento social y los partidos políticos no alineados con la estrategia norteamericana. El desafío es avanzar en esa dirección.

5) ¿Y cuál es el papel de la izquierda venezolana?

El centro de la política revolucionaria en la región es de carácter antiimperialista, en eso no puede haber dudas.  Pero es necesario aclarar que el gobierno de Maduro, ni el actual liderado por Delcy Rodríguez son revolucionarios, por el contrario, Nicolás Maduro liquidó los avances sociales de la revolución liderada por Chávez. No obstante, no dudamos ni por un segundo en denunciar su secuestro y exigir su libertad, porque el destino del pueblo venezolano lo tenemos que decidir los venezolanos y las venezolanas, no imperio alguno.

La izquierda auténtica venezolana vive una situación muy grave, de falta de personalidad jurídica, porque todos los partidos de izquierda fueron intervenidos judicialmente por el gobierno de Maduro. Hoy no existe en Venezuela un solo partido autónomo de izquierda que esté legalizado, no obstante, las fuerzas de izquierda, que no dependen de la legalidad burguesa, han denunciado el ataque imperialista y el secuestro de Maduro, llamado a la articulación de un frente internacional antiimperialista que parta de los intereses de la clase trabajadora. Lamentablemente, el gobierno de Maduro y el de Delcy Rodríguez, así como una parte de la izquierda mundial, ha tomado el camino de ocultar que existe una oposición de izquierda en Venezuela, que reúne la tradición histórico social de resistencia anticapitalista. El gobierno venezolano bloquea un amplio acuerdo antiimperialista nacional porque ello implicaría reconocer que existe una oposición de izquierda. Desde mi punto de vista es urgente superar este escollo, construyendo un amplio frente antiimperialista que coloque en primer orden la defensa de la soberanía patria, pero que no por ello calle, las críticas a las políticas anti obreras del Madurismo, de las cuales fueron coautores los integrantes del actual equipo de gobierno.  En esa tarea de articulación amplia estamos comprometidos, especialmente con la convocatoria a la plataforma mundial en solidaridad con Venezuela y antiimperialista, que surgió el pasado 17 de enero. Todos los caminos conducen a la unidad en la lucha antiimperialista.