Entrevista realizada a Luis Bonilla Molina, por José Sánchez, del portal  SolidaritéS de Suiza.

Luis Bonilla-Molina es venezolano, docente universitario, actualmente en condición de profesor visitante en la Universidad Federal de Sergipe (UFS). Fue director del Centro Internacional Miranda (CIM) y viceministro de Educación Universitaria durante el gobierno de Chávez. Ha sido presidente del Consejo de Gobierno del IESALC UNESCO e integrante del Consejo Directivo de CLACSO. Es un militante de izquierda y actualmente hace parte de la corriente COMUNES en Venezuela.

¿Puedes recordar la secuencia que llevó a Hugo Chávez al poder en Venezuela y sus consecuencias?

Es importante distinguir entre Chávez y el Chavismo. En 2004 describía en un libro de mi autoría, que había dos Chávez, el primero era una construcción colectiva que se forjaba en las calles, veredas, caminos, en el llano,  la montaña, al cual cada día se le añadían más características de lo que aspiraba el ciudadano común que fuera un político comprometido con el bienestar social, o el imaginario que poseían los militantes del líder revolucionario; el segundo Chávez, quien habitaba Miraflores (el palacio de gobierno), era un militar rebelde, aprendiz del oficio de revolucionario, quien corría detrás de la imagen del Chávez colectivo, para calzar en esta imagen y estar a la altura del momento histórico.  Este drama del liderazgo Chavista le acompañó hasta la muerte.

Esta figura medio literaria me resulta útil para explicar que el chavismo siempre fue algo más que Chávez, fue la síntesis de la corriente histórico cultural de resistencia, insumisa, justiciera, en la mayoría del tiempo carente de un líder que le unificara y dirigiera, pero que había acumulado una experiencia importante de resistencia ante el poder.

La aparición de Chávez como sujeto político fue el resultado -y parte- de la crisis estructural del modelo capitalista venezolano. Esta crisis eclosiona en febrero de 1983, con el llamado viernes negro, que evidenció el agotamiento del modelo rentista de acumulación burguesa, del sistema policlasista de control social y de las representaciones políticas que habían sustentado la democracia desde la revolución democrático-burguesa de 1958. Esta crisis se convierte en cisma del Estado venezolano con el Caracazo de 1989 que rompe la noción de pueblo, como expresión del consenso social sobre la legitimidad de la institucionalidad existente. Es a partir de ese momento que se acelera la aparición de los militares como sujetos políticos, con las rebeliones del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992.  La crisis que eclosiona en 1983, en menos de una década destruyó el modelo de bienestar social que se había construido en los setenta con el auge de los precios del petróleo.

Tras el auge de las protestas antiglobalización a principios de la década de 2000, este movimiento se debilitó una década después. ¿Supuso esto una transición hacia la presidencia de Maduro?

Chávez y su programa político-ideológico se expresaron en la Agenda Alternativa Bolivariana (1997)  que era una apuesta por otro modelo de policlasismo, por la construcción de una democracia radical, pero sobre todo por el enfrentamiento a la burguesía que había construido el modelo dependiente y neocolonial de economía que terminó afectando la vida cotidiana de la gente. Chávez hace su campaña electoral, acompañado de sectores sociales y de la izquierda, pero también de la llamada burguesía nacionalista, por eso levantó las banderas del capitalismo humano, de la tercera vía. El proceso constituyente de 1999, el emerger de la ley de tierras que pretendía poner fin al latifundio y la retoma de la estatal petrolera, que aunque nacionalizada funcionaba como una empresa privada en el modelo de acumulación rentista, hizo que el sector burgués que le acompañó no solo se le alejara sino que junto a la patronal empresarial FEDECAMARAS, la burocrática Central de Trabajadores de Venezuela, y los militares que no compartían el liderazgo de Chávez le organizaran el golpe de Estado del 2002, que separó a Chávez durante más de dos días del poder (11-13 abril). Chávez retoma el poder gracias a la amplia movilización popular, siendo el 2002 el momento de mayor fusión entre el pueblo común y su liderazgo. 2002 es el pico más alto de integración entre Chávez y la corriente histórica rebelde que asume la denominación de chavismo. No obstante, algunos sectores minoritarios de la izquierda radical no le acompañaron, y la base social del antichavismo se cristalizó en la clase media y los ricos.

El problema es que al perder al sector de la burguesía que le había apoyado, Chávez se encuentra con el problema de encontrar cómo sustituir el flujo de la renta que permitía la acumulación burguesa, en un país cuya economía se basaba en la importación. Y es a partir de 2002 cuando comienza el drama de la revolución bolivariana, al transitar de manera no explícita dos caminos, navegar en dos aguas. Por una parte, a partir de la fusión entre Chávez y el Chavismo arranca la construcción de poder popular, de fomento a las formas organizativas de base, que culminaría con la idea de poder comunal, del Estado comunal que nunca llegó a desplegarse en toda su potencialidad. Por la otra, Chávez, inicia de manera soterrada el proyecto económico de la revolución bolivariana, que no fue otro que transitar los pasos para constituir una nueva burguesía, afín con los propósitos de su liderazgo y el proyecto de país contenido en la Constitución de 1999. Esa dualidad de proyectos expresaba una nueva forma de policlasismo. Sin embargo, la nueva burguesía bolivariana puesta en evidencia con la crisis bancaria de 2009, en la cual algunos exmilitares y allegados a Chávez mostraron que habían pasado de ser empleados de gobierno a propietarios de Bancos, comenzó a ver como un peligro el llamado poder popular que se había radicalizado con la convocatoria en 2005 a dar carácter de socialismo del siglo XXI a la revolución Bolivariana. Chávez jugaba a mantener los equilibrios entre estos dos proyectos, el popular-socialista y el burgués, desde mi punto de vista apostando más por el primero, pero no hay manera de demostrar eso hoy en día. Chávez caería enfermo en 2011 y moriría en 2013, dejando como su sucesor a Nicolas Maduro.

Tras la muerte de Hugo Chávez, Nicolás Maduro le sustituyó al frente del Gobierno venezolano. Su primera elección en 2014 se saldó con un resultado muy reñido frente al candidato de la oposición. ¿Cómo se explica este pobre resultado?

El liderazgo de Maduro carecía de la épica necesaria para sostener los equilibrios de dos proyectos paralelos que parecían edificar un nuevo modelo de policlasismo. Maduro no era un hombre culto, ni un líder con arraigo social, sino un pragmático, una especie de Fouché que había pasado de ser guardaespaldas de Chávez en 1992 a Canciller y hombre de confianza. Su única carta de presentación ante el chavismo era que había sido dirigente del sindicato del metro de Caracas (aunque nunca lideró una lucha importante) y haber estudiado en la escuela política de Cuba.

La confrontación entre los dos proyectos políticos había castrado la autonomía del poder popular, que al convertirlo en correa de trasmisión del gobierno y el oficialista PSUV, diluyó su potencialidad revolucionaria inicial. Además, la polarización política había comenzado a actuar en contra de quienes la promovieron: los bolivarianos; la población mostraba signos de cansancio por el interminable enfrentamiento entre dos bandos. La combinación de estos factores se expresa en los resultados electorales de 2014. 

¿Cuáles eran las bases sociales del chavismo y de la oposición interna? ¿Y hoy en día?

Interesante pregunta. Inicialmente, entre 2002-2009 la base social del Chavismo era fundamentalmente popular, de clase trabajadora y una parte de la clase media pobre, mientras que la de la oposición era de clase media, profesionales de alto nivel (como los que habían trabajado en la vieja PDVSA antes del golpe de 2002), la burguesía y los latifundistas. Es necesario subrayar, que Chávez siempre tuvo una conexión especial con el pueblo humilde, quien lo veía como su líder, lamentablemente esta relación no superó los límites del caudillismo. En la medida que toma cuerpo el proyecto dual del chavismo y se conforma una burguesía bolivariana esto cambia, porque una capa de clase media alta, empresarios asociados a los negocios y nuevos propietarios de tierra comienza a formar parte de la base social del proyecto de Chávez, pero al golpear al proyecto de poder popular también se produce una erosión de sectores populares hacia la oposición de derechas. Hoy la base social del Madurismo contiene a la clase media alta y burguesía, tanto como las opciones de derecha, porque en síntesis ambos proyectos políticos expresan de conciliación de clase para el asalto a la renta petrolera.

Las elecciones nacionales de 2018 y, sobre todo, las de 2024 fueron muy controvertidas dentro del país. Estos resultados ya mostraban un fuerte debilitamiento del movimiento bolivariano. ¿Cómo interpretas esto?

Resulta imposible explicar los resultados electorales de 2018-2024, sin abordar el surgimiento del Madurismo como proyecto diferenciado del chavismo. Después de las elecciones del 2014 Maduro, sin declararlo, pero como los hechos lo confirman, decide apostar todo el esfuerzo por la consolidación de la nueva burguesía y desmontar el proyecto de poder popular, dejándolo solo en la narrativa política y nombre de alguna institucionalidad para no hacer tan evidente esta ruptura. Entre 2014-2018 Maduro se concentra en aplastar las representaciones políticas de la derecha, interviniéndolas y forzándolas a tomar vías insurreccionales callejeras, como las del 2014 (la salida de Leopoldo López y María Corina Machado), las revueltas de 2017 (contra la segunda constituyente), y el interinato de Guaidó (aunque posterior a este periodo es un coletazo de esta política). Interviene casi todos los partidos de derecha a partir de la cooptación funcional de una parte de sus liderazgos, quienes reciben en recompensa la representación jurídica de los partidos intervenidos. Llega a las elecciones de 2018 con críticas y políticas abstencionistas fomentadas por quienes habían perdido la representación política de sus organizaciones, pero también por parte de los nuevos propietarios de estas franquicias quienes trabajaban para una cohabitación con el Madurismo. La abstención electoral de la derecha fue funcional al ocultamiento del debilitamiento de apoyos populares al Madurismo.

A partir de 2018 y hasta 2024 Maduro inicia otra fase de su proyecto político, al procurar un acuerdo Inter burgués (entre la vieja burguesía y la nueva burguesía que el representa). Para demostrar confiabilidad y abandono real del proyecto popular y socialista, comienza a intervenir los partidos de izquierda (PPT, Tupamaros, PCV y otros), creando además normativas contra la organización sindical, la presentación de pliegos conflictivos, la movilización y el derecho a opinar, además de retomar las relaciones con los Estados Unidos. En estas tareas el papel de los hermanos Rodríguez (Delcy y Jorge), así como de Diosdado Cabello y Padrino López (ministro de la Defensa) sería central. Este giro rinde sus frutos y a partir de 2021 Delcy Rodríguez pasa a ser la invitada principal de la reunión anual de la patronal empresarial FEDECAMARAS, actor central en el golpe de 2002. Por otra parte, el mismo año 2021 se anuncian los diálogos con el gobierno norteamericano, entre altos funcionarios de la CIA y Maduro, cuyos avances se pondrían a prueba a partir de la guerra de Ucrania, cuando Venezuela a pesar de las sanciones económicas que le afectaban desde 2017, pasó a ser nuevamente un surtidor confiable de petróleo para Estados Unidos. Sin embargo, esta política implicaba privilegiar el flujo de recursos del erario nacional a las burguesías, golpeando los salarios (hoy el salario mínimo mensual está en menos de 0,4 de dólar) y las condiciones materiales de vida de la población lo cual aumentó la erosión de los apoyos electorales al Madurismo. No obstante, las sanciones permitían seguir usando el discurso radical para mantener cohesionada a su disminuida base de apoyo. Todo ello se refleja en las elecciones de 2024, donde ante la pérdida de simpatías electorales el Madurismo, pasa de ser un gobierno autoritario a una dictadura neoliberal, con discurso de izquierda.

¿Cómo se explica la importante migración de Venezuela a otros países de América del Sur (Colombia, Perú, Chile)? ¿Esos 5 millones de personas eran aprovechadas o pertenecían a las clases acomodadas?

Las condiciones materiales de vida, el deterioro de los servicios públicos y la falta de libertades políticas son las causas de la migración, de la cual forman parte sectores de la oposición, el chavismo y el madurismo. Un profesor universitario, categoría titular, con más de 20 años de servicio y muchos libros publicados, está ganando 15 dólares mensuales de salario, a lo cual se le añaden unos 130 más de bonos sin incidencia salarial que llevan sus ingresos a unos 150 dólares, en un país de alta inflación, con precios de los productos básicos tres veces más costosos que la media regional. El asesinato por parte de fuerzas policiales a más de un centenar de jóvenes, quienes protestaban en las revueltas armadas del 2017, hizo que muchos vieran inviable seguir luchando en el país y optaron por marcharse. En síntesis, son las condiciones materiales de vida y la pérdida de libertades democráticas, las que determinan la migración venezolana. 

¿No ha deformado y hecho fracasar la revolución bolivariana el uso intensivo de los ingresos petroleros? ¿Por qué no se ha logrado la independencia agrícola y económica durante estos años?

El problema es el modelo de acumulación rentista por parte de la burguesía, que favorece la importación y golpea la producción nacional. Este modelo no fue superado por el chavismo ni el madurismo, por el contrario, se fortaleció bajo sus gobiernos. Por otra parte, Chávez intentó crear un campesinado vigoroso mediante créditos y transferencia de propiedad de la tierra, pero esto chocaba con el modelo rentista y no logró florecer. Quizá esta experiencia permita en algún momento a la izquierda discutir y producir teoría sobre las posibilidades o no, de construir una clase social desde el poder.

¿No están también relacionados la importancia de los derechos democráticos y la defensa de la libertad con la socialización y la planificación democrática de los recursos económicos? ¿No es tan necesaria la crítica al modelo productivista y exportador como la crítica y la lucha antiimperialista?

Por supuesto. Aunque escribimos e impulsamos la idea de planificación de base, comunal y comunitaria, la herencia del socialismo real de planificación estatal centralizada desde el gobierno predominó como política estatal. Eso nos lleva a otras discusiones que es imposible desarrollar aquí como el partido de vanguardia, la centralización y el papel de las libertades democráticas libérales en una construcción democrática socialista. En efecto la crítica al imperialismo, incluso a la economía dependiente y neocolonial, no tuvo un capítulo de superación del productivismo petrolero, que estaba en la base de la relación económica con el imperialismo.  Esos son elementos de lo que llamamos una revolución frustrada. 

Por el momento, Trump y Rubio aceptan el nombramiento de Delcy Rodríguez como presidenta y no proponen a ninguna figura de la oposición. ¿No es extraño después de la intervención del 3 de enero? ¿Confirma esto que el único interés de Estados Unidos es la explotación petrolera y no necesariamente un cambio de régimen? ¿No es una señal de la falta de apoyo popular a la oposición interna?

Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Padrino López no heredaron un gobierno, han sido parte fundamental del Madurismo, son coautores de la debacle de lo que se llamó revolución bolivariana. Delcy Rodríguez ha sido la pieza fundamental de la unidad de las burguesías venezolanas, mientras María Corina Machado seguía proponiendo el enfrentamiento inter burgués. Para los Estados Unidos, en la nueva relación colonial que pretende imponer a partir del 3 de enero de 2026, requiere estabilidad y consenso burgués, algo que le garantizan estas cuatro figuras.  Aún es muy temprano para saber, si esto será una encargaduría temporal, o estamos ante el surgimiento de un Estado híbrido, entre la cuarta y la quinta república, liderado en esta fase por Delcy Rodríguez. Independientemente de esto, la tarea central de los revolucionarios hoy es denunciar el ataque imperialista del 3 de enero, la violación de la soberanía patria, el secuestro extraterritorial de Maduro y su esposa y los intentos de instalar una colonia norteamericana en Venezuela. Trump señaló el 3 de enero que el gobernaría Venezuela a partir de ese momento y que la administración venezolana debería ejecutar sus órdenes, así como anunció que Estados Unidos vendería directamente el petróleo venezolano, devolviendo solo una parte del importe al país. La lucha anticolonial recién empieza.